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DOMINGO XXXII - “C”, Potosí - 06/11/22

2Mac 6,1; 7,1-2.9-14: El Rey del Universo nos resucitará para una vida eterna

Sal 16: ¡Señor, al despertar, me saciaré de tu semblante!

2Tes 2,16-3.5: El Señor les dé fuerza para toda clase de buenas obras

Lc 20,27-38: Él no es un Dios de muertos sino de vivos

En la 1ª lectura, dice: “el Rey del Universo nos resucitará para una vida eterna”. En la 2ª, Pablo les dice: “el Señor les dé fuerza para toda clase de buenas obras”. En el Evangelio, Jesús puntualiza: “porque Él no es un Dios de muertos sino de vivos”. Des este preámbulo, extraemos 3 ideas para nuestra vida:

1. Consagrados para resucitar. Lo que el ser humano hace en este mundo es relativo. Lo importante es que por el bautismo eres consagrado a Dios. No eres cualquiera. Eres sagrado. Estás cubierto con el manto sagrado de Dios. “Ya no eres del mundo, aunque vives en el mundo”. Un día me preguntaron: ¿por qué bailaba Natacho en Ch’utillos? Le dije: “es que él era del mundo…”. Si para no ser del mundo hemos de dejar de rondar mujeres, dejar de beber, fumar, ver pornografía, odiar, robar, etc. hay que dejarlo…

2. Elegidos para resucitar. Jesús te ha elegido para resucitar con él. Pero para resucitar con él hay que “vivir conforme a la ley de Dios” como los 7 hermanos judíos. Es que dice el Señor: “no son ustedes lo que me han escogido, fui yo quien los elegí” para que sean mis amigos. Para ganarse la amistad de Jesús hay que tener claro lo que dice Pablo: “el Señor les dé fuerza para toda clase de buenas obras”. La “obra buena” es cumplir los mandatos de Dios, porque caminar fuera de ellos, no te garantiza la fortaleza de Dios…

3. Llamados para resucitar. Por eso dice el Señor: “serán como ángeles. Y son hijos de Dios, pues él les ha resucitado… porque El no es un Dios de muertos sino de vivos”. Así que no me vengas a decir: “mi novia me puso los cuernos y quiero suicidarme”. La vida es una bendición. Mientras estamos vivos, siempre se puede arreglar. ¡No tires la toalla entes de tiempo! Trabaja para resucitar y te llevarás la lotería. Un coleccionista de cuadros famosos quedó viudo, con su hijo. Su hijo murió en un campo de batalla. Su camarada le hizo un retrato… Antes de morir, hizo un testamento para que sea subastado toda la colección. La subasta debía comenzar por el cuadro de su hijo. El jardinero lo compró. Todos reclamaron. Pero, como el testamento decía: “quien compre el cuadro de mi hijo se llevará todo”, terminó la subasta.


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