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DOMINGO XXXIII - “C”, Potosí - 13/11/22

Mal 3,19-20a: Para ustedes brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos

Sal 97: El Señor viene a gobernar a los pueblos

2Tes 3,6-12: El que no quiera trabajar que tampoco coma

Lc 21,5-19: Gracias a la constancia salvarán sus vidas

La 1ª lectura, dice: “para ustedes brillará el sol de justicia que trae la salud en sus rayos”. En la 2ª, Pablo les dice: “el que no quiera trabajar que tampoco coma”. En el Evangelio, Jesús puntualiza: “gracias a la constancia salvarán sus vidas”. De este preámbulo, extraemos 3 ideas para nuestra vida:

1. El temor del Señor. Dice la escritura: “para los que temen mi nombre, brillará el sol de justicia que trae la salud”. El temor de Dios es salud, es don, es respeto. ¿Dónde se aprende a respetar? En el hogar. Pero, si tenemos un muchacho que vive en casa, come porque le das, tiene ropa porque le compras, les lavas, es holgazán, rezongón, criticón, tirano e incluso le aguantas que te falte el respeto, no le estás formando para el temor de Dios. “Todo tiene límites”. No se trata de orar para que Dios le cambie, sino de aclarar lo que estamos dispuestos a aguantar. Permitir que alguien te hiera una y otra vez no es bondad.

2. El valor del trabajo. La familia es el único lugar donde sus miembros están dispuestos a ayudar y a trabajar... El gobierno, en cambio, es la única organización que te quiere ignorante, estúpido y tonto. Su interés no es educarte. “El que nos quiere tontos, no puede educarnos”. Cuanto más ignorante y menos ilustrado seas, podrá controlarte, engañarte y darte limosna. La historia de Ernestina y Gregory: “todo lo puedo en Cristo que me conforta”. Gracias a esta frase, aquella mujer se convirtió en un ejemplo de trabajo, decisión, visión y coraje para muchas mujeres.

3. El valor de la constancia. Jesús cuando lloró por Jerusalén, le negó Pedro, le traicionó Judas, todos le abandonaron, se le opusieron los líderes religiosos, etc. Solito tuvo que asumir la cruz a sus 33 años; cuando le cargaron la cruz y esta cayó sobre él, él se paró y siguió hacia el objetivo, aunque lentamente, un pasito a la vez, caminando, hacia la meta. Puede que la vida sea difícil y una batalla muy dura. Pero, pelea por lo que Dios te dio. Con crisis, sin crisis, sano, enfermo, con apoyo, sin apoyo, pero dando un pequeño pasito, siempre adelante. Ahí está el valor de la constancia. Dice el Señor: “gracias a la constancia salvarán sus vidas”.


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