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II ADVIENTO “A” - Potosí - 4/12/22

Is 11,1-10: No juzgará por apariencias

Sal 71: ¡Ven Señor, rey de justicia y de paz!

Rom 15,4-9: Se escribieron para enseñanza nuestra

Mt 3,1-12: Conviértanse, porque el Reino de Dios está cerca

La 1ª lectura habla de un rasgo mesiánico diciendo: “no juzgará por apariencias”. La 2ª dice que las Escrituras: “se escribieron para enseñanza nuestra”. El Evangelio dice: “conviértanse, porque el Reino de Dios está cerca”. Es una invitación a la conversión en sus 3 vertientes:

1. En relación a ti mismo. A veces la voluntad de Dios suele ser utilizado como un pretexto. Un joven me dijo: estoy enamorado de una joven desde hace casi diez años. Parece que también yo le gusto. Pero no quiero hablarle hasta estar seguro de que es la voluntad de Dios. ¿Me puede ayudar? Yo le dije: lo más probable es que ella se case con otro que no sea tan cobarde como tú. Diez años es mucho. Las telarañas no perdonan. Así que le di un ultimátum: ¡hoy mismo vas y te declaras! Sino dejamos de ser amigos. Así lo hizo. Hoy seguimos siendo amigos. ¡Conviértete! Dios no es un Dios de cobardes. Tú tienes que tomar la iniciativa. Así que no utilices a Dios para justificar tus cobardías.

2. En relación a los demás. Si te es posible ayudar a otros en este mismo instante, hazlo, sin fijarte en su apariencia. No dejes pasar esta oportunidad. Puede ser la última oportunidad que Dios te da. Un hermano, franciscanos igual que yo, me dijo: “Octavio, esta es la última oportunidad que Dios te da para convertirte”. A veces somos demasiado indiferentes, entrometidos, altaneros, prepotentes, y poco cristianos. Siendo suegras hacemos la vida imposible a nuestras nueras. Pero recuerda, cuando eras joven, al no soportar a tus padres, solías decir: “estoy dispuesto a vivir con mis suegros” (lo que yo no entendía a mis hermanas). Era tu deseo. No lo olvides.


3. En relación a Dios. Un niño estaba rezando en el templo. Se acercó un teólogo. Le preguntó: ¿así que estás rezando a Dios? El contestó: sí. ¿Y qué le pides? El niño dijo: No le estoy pidiendo. Le estoy preguntando en qué le puedo ayudar. Convertirse a Dios significa “volverse a Dios”, “querer ayudar a Dios”, al primer fundamento de nuestra vida. Lo cual implica voltear la mirada al indigente, vulnerable, abandonado, enfermo, necesitado de tu ayuda (cf. Dt 15,11), haciendo cosas que nos acerquen más a Dios y a su Reino.


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